domingo, 5 de marzo de 2017

                                                           
 "ISLAS PERDIDAS"

No somos ángeles, no llegaremos al cielo.
Sin embargo, el infierno parece estar más cerca;
y yo pensando que vivíamos en invierno.

Y tenemos siempre tanto hambre de aprovechar el tiempo,
que acabamos ahogados en relojes de arena.
"Pues no quiero perder ni un segundo"- me decía,
mientras la hora gritaba que saliera corriendo.

Navegábamos por aquellas islas secretas,
en un barco perfecto sin timón de madera,
siguiendo carteles sin flechas buscando oro.

Y así como moraleja de aquellos meses tripulando,
diría que espero encontrar sin buscarlo
lo que haciéndolo no apareció.

Y aunque el flamante odio no haya sido la salida,
existen ojos que lloran mares de decepción;
esos mares que un día tu manejabas,
en el ya nombrado barco nuestro sin timón.

Éramos los gobernadores de un mundo de diferencia
liderado por la ley suprema de nuestras semejanzas,
donde no existían fondos que una vez tu probaste
pero que al final terminaron multiplicándose por dos.

Pensábamos, ingenuos, que sería nuestro por y para siempre
sin saber, una vez más, que nuestro todo no había sido nada
engañados por los ojos que, seguro, a la realidad mienten.

Teníamos planeados viajes sobre océanos,
caminando por los cielos donde no había tierras despiadadas;
hasta que un día perdieron valor tus promesas
cuando decidiste que en tu vuelo no era yo quien te acompañaba.

Y como seguro que todo volcán termina erupcionando,
esta vez prefiero ser yo
la que ponga punto y final a este juego de cobardes escapando.

                                                                                                                   Carolina Celaya